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miércoles, 26 de octubre de 2016

Textos en contacto: Cien años de soledad en diálogo...


Universidad Nacional de Catamarca – Facultad de Humanidades – Departamento Letras
Literatura Hispanoamericana II

Textos en contacto: Cien años de soledad en diálogo…

Memoria del fuego 3. El siglo del viento, Eduardo Galeano, 1986.

1928
Aracataca

Maldición

Calor y sopor y rencor. Los bananos se pudren en las cepas. Duermen los bueyes ante las carretas vacías. Los trenes, muertos en los ramales, no reciben ni un racimo. Siete barcos esperan, anclados en los muelles de Santa Marta: en sus bodegas sin fruta, los ventiladores han dejado de girar. Hay cuatrocientos huelguistas presos, pero la huelga sigue como si nada. En Aracataca, la United Fruit ofrece una cena de homenaje al Jefe Civil y Militar de la región. A los postres, el general Carlos Cortés Vargas maldice a los obreros, malhechores armados, y a sus agitadores bolcheviques, y anuncia que mañana marchará hacia Ciénaga, a la cabeza de las fuerzas del orden, para proceder.

1928
Ciénaga

Matazón

En las orillas de Ciénaga, un oleaje de mar y de banderas. Los huelguistas han venido desde todas las distancias, hombres de machete al ciento, mujeres cargadas de ollas y de niños, y aquí, rodeados de fogatas, esperan. Les han prometido que esta noche la empresa firmará el acuerdo que pondrá fin a la huelga.
En lugar del gerente de la United Fruit, llega el general Cortés Vargas. En lugar del acuerdo, les lee un ultimátum.
La multitud no se mueve. Tres veces suena, advirtiendo, el clarín militar.
Y entonces, de pronto, revienta el mundo, súbito trueno de truenos, y se vacían las ametralladoras y los rifles.
Queda la plaza alfombrada de muertos. Los soldados la barren y la lavan, durante toda la noche, mientras los barcos arrojan a los muertos mar adentro; y al amanecer no pasa nada.
-En Macondo no ha pasado nada, ni está pasando, ni pasará nunca.

1928
Aracataca

García Márquez

Se desata la persecución de los huelguistas heridos y escondidos. Como a conejos los cazan, tirando al bulto desde el tren en marcha; y en las estaciones pescan lo que la red atrapa. A ciento veinte capturan en Aracataca, en una sola noche. Los soldados despiertan al cura y le arrancan la llave del cementerio. En calzoncillos, temblando, el cura escucha las descargas. No lejos del cementerio, un niño berrea en la cuna. Pasarán los años y este niño revelará al mundo los secretos de la comarca que fue atacada por la peste del olvido y perdió el nombre de las cosas. Él descubrirá los pergaminos que cuentan que los obreros han sido fusilados en la plaza y que aquí la Mamá Grande es dueña de vidas y haciendas y de las aguas llovidas y por llover, y que entre lluvia y lluvia Remedios la Bella se va al cielo y en el aire se cruza con un ángel viejito y desplumado que viene cayendo rumbo al gallinero.

1928
Bogotá

Noticiero

La prensa informa sobre los recientes acontecimientos en la zona bananera. Según las fuentes oficiales, los desmanes de los huelguistas han dejado un saldo de cuarenta plantaciones incendiadas, treinta y cinco mil metros de hilo telegráfico destruido y ocho obreros muertos cuando intentaban agredir al ejército. El presidente de la república acusa a los huelguistas de traición y felonía. Ellos han atravesado con su puñal envenenado el corazón amante de la Patria, declara. Por decreto, el presidente designa director de la Policía Nacional al general Cortés Vargas y anuncia promociones y recompensas para los demás oficiales participantes en los sucesos de notoriedad. En espectacular discurso, el joven legislador liberal Jorge Eliécer Gaitán contradice la versión oficial y denuncia que el ejército colombiano ha cometido una carnicería cumpliendo órdenes de una empresa extranjera. La United Fruit Company, que según Gaitán dirigió la matanza de obreros, ha reducido los jornales después del aplastamiento de la huelga. La United Fruit paga los jornales con cupones y no con dinero. Subrayó el legislador que la empresa explota tierras regaladas por el Estado colombiano y está exonerada de impuestos.



Canto General Pablo Neruda (2003)

La Unitet Fruit Co.

Cuando sonó la trompeta, estuvo
todo preparado en la tierra
y Jehová repartió el mundo
a Coca-Cola lnc., Anaconda,
Ford Motors y otras entidades:
la Compañía Frutera lnc.
se reservó lo más jugoso,
la costa central de mi tierra,
la dulce cintura de América.
Bautizó de nuevo sus tierras
como "Repúblicas Bananas",
y sobre los muertos dormidos,
sobre los héroes inquietos
que conquistaron la grandeza,
la libertad y las banderas,
estableció la ópera bufa:
enajenó los albedríos,
regaló coronas de César,
desenvainó la envidia, atrajo
la dictadura de las moscas,
moscas Trujillo, moscas Tachos,
moscas Carías, moscas Martínez,
moscas Ubico, moscas húmedas
de sangre humilde y mermelada,
moscas borrachas que zumban
sobre las tumbas populares
moscas de circo, sabias moscas
entendidas en tiranía.
Entre las moscas sanguinarias
la Frutera desembarca,
arrastrando el café y las frutas,
en sus barcos que deslizaron
como bandejas el tesoro
de nuestras tierras sumergidas.
Mientras tanto, por los abismos
azucarados de los puertos,
caían indios sepultados
en el vapor de la mañana:
un cuerpo rueda, una cosa
sin nombre, un número caído,
un racimo de fruta muerta
derramada en el pudridero.


Bibliografía:
Galeano, Eduardo (1986): Memoria del fuego 3. El siglo del viento, BS.AS.: Siglo Veintiuno.

Neruda, Pablo (2003): Canto General, BS. AS.: Debolsillo.

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